Para adelgazar, ¿se puede personalizar la dieta?

Sabemos que para adelgazar, no todo vale. La perdida de peso debe ser controlada por un profesional sanitario, evitando caer en dietas milagro o en productos que prometen mucho pero pueden poner en peligro nuestra salud. Una de las principales características de una dieta de adelgazamiento es que ha de ser personalizada: a nuestros gustos, estilo de vida, necesidades, y ahora también, nuestra genética.

Perder peso, hacer dieta… términos que todos en alguna ocasión hemos tenido en cuenta. Y es que aproximadamente un tercio de las personas con obesidad o sobrepeso ha probado algún tipo de dieta en alguna ocasión. Mantener un peso saludable es desde luego buena idea, pero no hacerlo a cualquier precio. La salud es lo primero, y ante la rapidez para la “operación bikini” algunas personas la ponen en riesgo. Dietas milagro, pautas extremas, o productos que prometen “quemar la grasa” o evitar su absorción, con consecuencias para la salud.

Beautiful healthy woman at home

Partiendo de que lo adecuado no es hacer una dieta que luego abandonemos, sino cambiar los hábitos, lo más aconsejable es siempre contar con el apoyo de un profesional de la salud, que nos acompañe durante el proceso. Y tener en cuenta, que nos encontramos probablemente ante una carrera de fondo, más que un sprint. La paciencia es fundamental, para conseguir ese cambio de nuestras costumbres hacia un estilo de vida saludable que seamos capaces de auto administrar. Y que no solo va a incluir una buena alimentación, sino también el ejercicio regular, sueño y descanso adecuado, y evitar tóxicos como el tabaco o el alcohol.

Dieta personalizada.
Sabemos que los consejos generales y las “dietas de fotocopia” no funcionan, al igual que las dietas de un alimento en cuestión (sea la piña, la lechuga, o el batido “détox”). El temido rebote con la recuperación de los kilos perdidos, es la consecuencia de estos esquemas que son impracticables a medio o largo plazo. Vuelven los malos hábitos y la ganancia de peso.

El profesional debe conseguir adaptar la pauta nutricional a las necesidades de cada individuo: su estilo de vida, su trabajo, ejercicio, hábitos familiares, habilidades culinarias, preferencias y aversiones, y objetivos. Todo ello hará posible el seguimiento del programa de pérdida de peso, y mejorará la adherencia al mismo, que es uno de los factores fundamentales para predecir su éxito.

Se puede conseguir la pérdida de peso por varios caminos. Ahora, gracias a los últimos avances en genética sabemos que no todo el mundo responde del mismo modo a diferentes patrones alimentarios. Podemos, por tanto, personalizar la dieta en este sentido, eligiendo el camino más eficaz para alcanzar el objetivo.

El gen de la obesidad.
Uno de los primeros hallazgos en este sentido fue el descubrimiento de la asociación de un gen llamado FTO, con un mayor riesgo de obesidad. Al parecer diferentes versiones de este gen pueden hacer que algunas personas acumulen grasa con mayor facilidad en su tejido adiposo. Además se observó que este gen, puede también actuar inhibiendo la sensación de saciedad, lo que se asocia también con un mayor riesgo de obesidad. Otros estudios habían demostrado que las personas con dos copias de ese gen pesan unos 3 kilos más y las portadoras de una copia 1,5kg, frente a las que no lo tienen.

Afortunadamente, estudios posteriores han demostrado que a pesar de ser portador del gen FTO, la alimentación saludable y el ejercicio son igual de efectivos en estas personas. No hay excusa por tanto para escudarse en la genética como un destino inexorable. Sin embargo, ahora sabemos que algunas intervenciones pueden ser más o menos eficaces en función de la genética personal.

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Se había encontrado en diferentes estudios que algunas intervenciones para la pérdida de peso eran más eficaces en unas personas que en otras. Cuando se comenzó a analizar las diferencias en función de algunas variantes genéticas, se observó que había ciertamente una asociación. De este modo, algunas personas pueden perder mejor peso con dietas bajas en carbohidratos, mientras que otras pueden hacerlo con dietas bajas en grasas. En algunas personas, las populares dietas altas en proteínas (tipo Atkins) funcionan mejor que en otras. Además, distintas aproximaciones pueden afectar a nuestro apetito en mayor o menor medida.

Otros factores como la restricción de azúcares, grasas saturadas, o el aumento de la ingesta de fibra, el ejercicio, o el efecto del sueño sobre el peso corporal, también pueden verse modulados por la genética. Todos estos factores son analizados por el nuevo test GoGood Diet, que en base a tu perfil genético, permite al profesional de la salud ajustar tu pauta personalizada a tus necesidades.


Post by Óscar Picazo, químico y nutricionista. Colaborador de GoGood Genetics.

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